APITOXINA

APITOXINA

APITOXINA

SU PREPARADO, ESPECIFICACIONES Y FARMACOLOGÍA

La aptitoxina es, dicho sencillamente, veneno fresco de abejas, purificado. Mediante procesos específicos, se eliminan componentes no benéficos del veneno, tales como aceites volátiles, lípidos y proteínas. la apitoxina inyectable sustituye con muchas ventajas las picaduras directas de las abejas.

Con la apitoxina inyectable disminuyen sensiblemente el dolor y las inflamaciones propias de las picaduras, y se elimina el riesgo de una infección sobrecargada o incluso la contaminación por clostridium que produce el tétano.

Se prepara apitoxina según técnicas primarias alemanas. Se envasa en frascos color caramelado normalmente 8 d

LA APITOXINA ES UN POTENTE ANALGÉSICO Y ANTIINFLAMATORIO

La apitoxina (del latín apis: abeja y toxikon: veneno) se produce en el abdomen de las abejas obreras, tiene propiedades antiinflamatorias, analgésicas y es un estimulante de la circulación sanguínea.

COMO ACTÚA

La apitoxina actúa como anestesia local y estimula las glándulas suprarrenales, encargadas de la producción de cortisona, la que tiene propiedades antirreumáticas.

USO TERAPÉUTICO DIRECTO (A TRAVÉS DE LA ABEJA)

La aplicación de la apitoxína debe proseguir bajo indicaciones especiales, en primera instancia se debe extraer el aguijón, teniendo en cuenta que la bolsita del veneno pende del aguijón.

En las aguijoneadas recientes y leves, cuando no hay una reacción exagerada a la misma, pueden llevarse a cabo de toques vinagre antihistamínico y envolturas húmedas y frías.

En el caso de aguijoneadas en las partes dístales de los miembros, aplicar un torniquete para impedir o retrasar la absorción de la toxina (esto debe hacerse inmediatamente tras la picadura), se puede inducir la aplicación de cremas con glucocorticoides y colocación de fomentos húmedos con agua y alcohol (1:1).

En caso de presentarse un estado de shock grave, se administrarán 10-20 de gluconato cálcico al 20% por vía endovenosa, y la misma dosis por vía intramuscular.

En caso necesario, estas dosis pueden repetirse a las 4 o 5 horas. Son útiles también la adrenalina (1/2 a 1 mg por vía subcutanea o intramuscular), los corticoides por vía intramuscular (25 mg de cortisona cada 6 horas y los antihistamínicos por vía oral o intramuscular.

Los analépticos y las vitaminas C y K, forman parte del tratamiento coadyuvante.

En casos gravísimos, hay que rehidratar al paciente y administrarle oxigeno.

La reacción alérgica al veneno de insectos, es reproducible y se repite en situaciones sucesivas, pudiendo incluso agravarse.

La terapia con apitoxina no produce ningún efecto colateral adverso, no importa cuánto tiempo se haya usado.

Es segura, efectiva y cuesta poco. Se pueden aplicar directamente las abejas al paciente para que lo piquen en la parte afectada del cuerpo, o usar inyecciones del veneno obtenido de las abejas y conservado en polvo en frascos
estériles hasta que se disuelva.

Esto se realizará en zonas donde debido a la afección del enfermo no se puedan cumplir las normas para adquirir o producir la apitoxina inyectable, únicamente en dichos casos.

USO HUMANO

  • Estimulante circulatorio.
  • Antiinflamatorio.
  • Analgésico.
  • Estimula las defensas.
  • Asma.
  • Aumenta las Defensas
  • Colagenopatías

UNA FORMA DE EXTRACCIÓN.

  • Se coloca un vidrio en la piquera y por encima de este, un alambre que libera una descarga eléctrica.
  • Las abejas al recibir esta descarga, aguijonea el vidrio liberando el veneno.
  • Lo que queda en el vidrio, es líquido, pero al tomar contacto con el aire se cristaliza.
  • Luego se raspa este cristal con un elemento filoso.
  • Se conservan en un frasco de vidrio oscuro y en un lugar frío.
  • Se extrae preferentemente en invierno. La trampa se utiliza 20 minutos y se obtiene 20 gr. por colmena.
  • La frecuencia de extracción es de 1 vez cada 7 – 10 días.

Estimado lector, este texto fue tomado de la publicación editada por ediciones argentinas y americanas  APITERAPIA Su preparado, Especificaciones Y Farmacología cuyos autores son el Dr. LUIS JORGE DE FELICE y el Dr. JOSE PADIN.