LA TERMOREGULACIÓN EN LA COLMENA

La colonia es un ecosistema en equilibrio y si  bien las abejas son organismos de “sangre fría”, necesitan mantener el calor dentro de un rango apropiado a las circunstancias.


La colonia de abejas posee una serie de mecanismos que tienden a mantener la temperatura dentro de un rango que les permite sobrevivir y desarrollar los trabajos propios en cada estación del año.

La colonia mantiene su temperatura en los rangos apropiados merced a los siguientes mecanismos:

  • Apiñamiento
  • Batido de alas
  • Calafateo con propóleos

La colmena y su estructura

En su interior el nido esta constituido por un conjunto de láminas verticales de cera paralelas, llamadas panales. En los nidos naturales, son las abejas las que crean estos panales y los pegan a la parte superior del nido. En las colmenas artificiales, es el ser humano el que le proporciona estos panales.

Los panales mantienen una separación entre ellos constante, e igual al grosor de dos abejas(paso de abejas), de forma que las abejas pueden caminar por la superficie de los mismos sin estorbarse.

La naturaleza aislante e impermeable de la cera con la que están fabricados, contribuye al aislamiento térmico y de la humedad del nido, mientras que el conjunto de panales paralelos, por su disposición, divide al nido en cámaras de aire, que logran un aislamiento térmico del exterior, y permiten el mantenimiento de una temperatura constante en el centro (cámara de cría) de 33 a 34º C.

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La estructura de los panales es compleja; están formados por una doble capa de celdillas opuestas, de forma de prisma hexagonal cuya base es una pirámide. Las aperturas de los prismas se abren a ambos lados de cada panal. Estos prismas están ligeramente inclinados, de forma que su contenido no se vierta cuando estén llenos de néctar.

El perímetro hexagonal de las celdillas, es el que permite la mayor ocupación de superficie del panal, con el menor gasto de material en la formación de las paredes y formación de estructura más robusta.

No es raro que en los calurosos veranos aparezcan noticias sobre colmenas muertas asfixiadas.

Las muy altas temperaturas a las que llegan a ser expuestas en los asentamientos al sol, la debilidad de las colonias o la falta de recursos como el agua necesaria para poder regular la temperatura en el interior confluyen y llegan a provocar estas importantes mortandades.

Conocer las bases de la termorregulación de las colonias de abejas y cómo podemos ayudarlas es básico y necesario para evitar un trágico final.

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Termorregulación: frío /calor

Mantener una temperatura relativamente constante es un privilegio de pocas especies animales. En la actualidad, es potestad de mamíferos y aves.

Pero, cómo no, una vez más nos sorprenden nuestras abejas, capaces de conseguir algo similar, no como individuos, sino en el conjunto de la colonia. De todos es conocido que las abejas son capaces de mantener relativamente constante la temperatura en la cámara de cría en un rango entre los 32 y 36 ºC, aunque la temperatura óptima se sitúa en torno a los 35 ºC.

Esta temperatura sufre mayores fluctuaciones a medida que nos alejamos de la zona central de cría. No en vano, es la cría durante su desarrollo la que necesita mayor estabilidad.

Tenemos que recordar que el mantenimiento de la temperatura interior de la colmena es necesario tanto para evitar el exceso de calor como para impedir las bajas temperaturas.

No olvidemos que la temperatura de fusión de la cera se encuentra alrededor de los 65 ºC y si la temperatura en el panal sube por encima de este límite, la cera puede llegar a fundirse, y en algunos casos bloquea la piquera, provocando la asfixia de las abejas.

Por el contrario, si en el interior de la colmena hace demasiado frío, aparte de verse afectada la actividad de las abejas adultas (una obrera queda paralizada si la temperatura desciende de los 8 ºC), los mayores problemas inciden sobre la cría, ralentizando su desarrollo, apareciendo enfermedades, etc.

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De hecho, muchas veces las obreras han de optar por dedicar su mayor atención sobre parte de la cría (la más centrada), desatendiendo los márgenes de los panales, y no es raro encontrar colmenas débiles en las que las abejas a punto de salir de sus celdillas han muerto de frío porque las obreras han concentrado su calor en el centro de la colmena.

Asimismo, recientes estudios han demostrado que el exceso de frío durante la etapa larvaria hace que las abejas tengan una menor capacidad de aprendizaje y menos memoria a corto plazo; por ejemplo es ese tipo de memoria en la que se almacena la información sobre la localización de las flores durante el pecoreo.

Además, también se ve afectada la capacidad de comunicar el descubrimiento de néctar a otras abejas mediante la danza. Como en cualquier sistema de termorregulación, son necesarios diferentes mecanismos para conseguir la estabilidad relativa de la temperatura: unos destinados al calentamiento y otros a enfriar.

Fuentes:

Dra. Ana Quero Martínez / J.M.Flores Serrano, J.A. Jiménez Rebollo,F. Padilla Álvarez /Ing. Agr. Raúl Coppa INTA EEA Esquel