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EL POLEN

RECOGIDA, MANEJO Y APLICACIONES

El polen, como producto comercial apícola, adquiere cada día mayor importancia en la rentabilidad de la colmena.

En ciertas comarcas espa√Īolas el valor de su producci√≥n supera al de la miel.

Adem√°s, en el corto plazo de tiempo que dura su recolecci√≥n ofrece la ventaja de asegurar unos ingresos que, de otra forma, ser√≠an inciertos, debido a las condiciones climatol√≥gicas adversas que impiden muchos a√Īos la cosecha de miel.

Aunque ésta falle, la de polen es segura.

El polen, aparte de su vital intervenci√≥n en el proceso de fecundaci√≥n de las flores y en la alimentaci√≥n de las abejas, tiene m√ļltiples aplicaciones: cosm√©tica, alimentaci√≥n humana, farmacolog√≠a, etc.

En los √ļltimos a√Īos asistimos a una creciente revalorizaci√≥n del polen, que ha despertado el inter√©s de los apicultores en general; muchos a√ļn desconocen la t√©cnica de su proceso de obtenci√≥n y otros desean mejorarla

EL POLEN Es el elemento fecundante masculino de las flores. Su unión con el gameto femenino dá lugar a la formación del fruto y de las semillas.

Se presenta en forma de polvillo muy fino, que las abejas recogen y transforman en granitos y después los transportan a la colmena.

Su coloración varía en relación con la especie vegetal de que procede, siendo generalmente amarillo o marrón claro, aunque también puede ser blanco, violáceo y negro La forma es muy variada, poliédrica, globular, etc.

El polen posee alto valor nutritivo.

Contiene los siguientes principios:

Agua: 12 al 20 por 100.

Proteínas: 20-40 por 100.

Hidratos de carbono: 25-40 por 100.

Aminoácidos esenciales: histidina, leucina, isoleucina, triptófano,valina, lisina, metionina, treonina y fenilalanina

Otros animo√°cidos: prolina, glutamina, arginina, etc.

Vitaminas: Complejo B(B‚Äě BZ, B6), A, C, D y K.

Minerales: 1 al 7 por 100

La naturaleza y las proporciones de los aminoácidos son probablemente dos factores que impulsan a la abeja melífera a recolectar aquellos pólenes que satisfacen las exigencias de la colmena.

El polen

El polen

IMPORTANCIA DEL POLEN EN LA COLMENA

La producción de polen de las plantas tiene una gran importancia para la productividad de las colonias de abejas.

Con el preparan estos insectos una papilla, en cuya composición entran además de la miel, agua, néctar y la saliva de las propias abejas.

Esta papilla sirve de alimento a las larvas durante cierto período de su desarrollo.

Las abejas utilizan el polen para alimentar a la cr√≠a los tres √ļltimos d√≠as, de los seis que dura la cr√≠a enroscada, y tambi√©n¬†para nutrir a las abejas j√≥venes.

Sólo estas llamadas nodrizas producen por medio de sus glándulas jalea real durante los diez primeros días de vida para alimentar a las larvas; si les falla el suministro de polen, dejan de producir jalea real.

No obstante, en ciertos períodos, se pueden obtener de las plantas que tienen mucho polen cantidades considerables de producto comercial. Esto tiene gran importancia para incrementar la rentabilidad de la colmena.

PRINCIPALES PLANTAS POLIN√ćFERAS

El contenido en polen de las diferentes especies y variedades de plantas varía dentro de límites muy amplios y su producción depende principalmente de factores edáficos y climáticos.

Algunas plantas que destacan por su elevada producción de polen son las siguientes:

Jara, Jaguarzo, Querihuela, Madro√Īo, Retama, Encina, Roble,

Alcornoque, Membrillero, Melocotonero, Olivo, Maíz y Girasol.

Para aprovechar mejor la producción de polen conviene establecer un calendario de floraciones de éstas y otras plantas en los lugares de asentamiento, aprovechando su duración, extensión y densidad.

NORMAS DE RECOGIDA DEL POLEN

Ha quedado se√Īalada anteriormente la importancia que tiene el polen en la alimentaci√≥n de las abejas.

Por ello, y para evitar que la colonia se debilite no conviene forzar la obtención de este producto en las colmenas.

El debilitamiento de la colmena cuando se fuerza la producción de polen se debe a una reducción de las puestas e incluso a mortalidad de larvas.

Est√° comprobado que las abejas, al notar que se les quita el polen, disminuyen instintivamente el tama√Īo de las bolitas que transportan en sus patas anteriores, con el fin de salvar la dificultad que supone el cazapolen y poder introducir algo de producto en la colmena; sin embargo, es conveniente actuar con prudencia y dejar que metan polen suficiente para alimentar a las cr√≠as y a las abejas j√≥venes.

Por esta razón la permanencia de los cazapólenes en las colmenas no debe ser prolongada.

Sin poder dar cifras concretas, porque en definitiva depende de la situación del campo, se pueden colocar los cazapólenes durante diez-quince días seguidos, evitando hacerlo de forma intermitente.

En condiciones normales se obtienen unos 4-5 kg. por colmena.

Los cazapólenes se deben colocar en las colonias fuertes.

Es necesario proceder a la recogida del polen con frecuencia diariamente o cada dos días, depende de las floraciones para evitar su deterioro debido al exceso de humedad que contiene y para vaciar el cajón-colector.

La recogida y transporte del polen se realiza en recipientes de escasa altura y diversas formas: cajones de madera, cubos de pl√°stico, etc.

Una vez recogido hay que desecarlo con rapidez.

CAZAP√ďLENES

Es una trampa exterior, generalmente de madera, que se coloca delante de la piquera, sujeta o no por dos aldabillas  colgaderas.

Es muy simple y consta de los siguientes elementos:

rejilla, cajón-colector, tubos escapazánganos, malla fija, tejadillo y dos colgaderas.

La parte b√°sica es la rejilla que est√° hecha generalmente de material pl√°stico.

Esta pieza lleva unos orificios a través de los que forzosamente han de pasar las abejas para entrar en la colmena, perdiendo entonces las bolitas de polen que llevan en el cestillo situado en el tercer par de patas, que es el sitio en el que transportan habitualmente el polen.

Existen diversos tipos de cazapólenes adaptados a los modelos de colmenas más usuales: Layens y Perfección.

El de esta √ļltima presenta un entrante que permite su acoplamiento.

Ambos modelos se construyen en diferentes tama√Īos y con capacidad variable del caj√≥n colector que puede ser fijo o m√≥vil, con o sin tubos escapaz√°nganos, etc.

Un buen cazapolen debe estar construido con madera sólida, que no absorba humedad; el tejadillo debe ser de material plastificado; ha de disponer de un cajón con capacidad suficiente para 2 kg de polen; debe llevar, por lo menos, dos tubos para salida de zánganos y ha de contactar bien con la colmena sin dejar rendijas.

Algunos apicultores colocan cintas de goma-espuma en los bordes del cazapolen para asegurar su ajuste.

Otros apicultores utilizan cazapólenes con una tablilla-reposadera donde descansa la colmena, evitando las aldabillas para su sujeción.

Cuando el cajón colector está fijo, obliga al apicultor a descolgar el cazapolen de la colmena, para verter su contenido lo que origina pérdidas de tiempo y maniobrabilidad.

Este modelo no suele disponer de tubos escapaz√°nganos.

DESECACI√ďN

La humedad es el factor que más influye en la conservación del polen.

La actividad biológica se produce cuando hay humedad.

La desecación consiste en eliminar el agua que contiene el polen hasta dejarlo reducido al 8 por 100.

Este grado dad no permite el crecimiento de bacterias y hongos lo más posible el desarrollo de ácaros e insectos. Durante el proceso de secado hay que tener en cuenta que el polen es un polvillo aglutinado en granitos por la abeja que va a utilizarse como alimento, cosmético, etc., por lo que hay que manipularlo lo menos posible y con extremo cuidado para evitar su rotura y contaminación.

Existen dos formas de desecación: natural y artificial y dentro de ésta hay varios sistemas para llevarla a cabo.

DESECACI√ďN NATURAL

Es la forma de desecación más utilizada por los apicultores y consiste en la exposición del polen a la acción combinada del sol y del aire, en bandejas con el fondo de malla fina, colocadas a cierta altura, bien aisladamente o en estanterías.

La capa del producto no debe ser superior a 1 cm.

Deberá procurarse que la deshidratación no sea demasiado rápida ni demasiado prolongada, ya que el producto puede decolorarse y se produce un endurecimiento de la superficie externa al secarse rápidamente, mientras queda encerrada la humedad contenida en las capas interiores.

Hay que remover el polen para que la desecación sea uniforme.

Las bandejas que se construyen de diversos materiales (madera, aluminio, etc.), y variados tama√Īos, han de tener amplia superficie y poco fondo.

Este método de secado presenta numerosos inconvenientes que desaconsejan su práctica. Los principales son:

РPérdidas de calidad y valor nutritivo por decoloraciones, destrucción de vitaminas y proteínas.

РExceso de manipulaciones, lo que produce roturas de los granos con pérdidas de peso por desprendimiento  de  polvo y crea favorables condiciones para la contaminación por microorganismos.

РDesecación lenta porque depende de los factores climatológicos.

Hay que guardar las bandejas al atardecer y cuando amenaza lluvia.

РLa temperatura que adquiere mediante secado al sol no es suficiente para eliminar los insectos.

LIMPIEZA DEL POLEN

En condiciones de recogida normales, el polen contiene un tanto por ciento variable de impurezas que se ve incrementado por el exceso de manipulaciones que conlleva el secado al sol.

La presencia de estas materias extra√Īas -polvo, insectos, o sus fragmentos, secrecciones, etc.- aceleran el deterioro porque permiten un aumento de contenido de humedad y facilitan la contaminaci√≥n.

Para evitar que tales impurezas resten calidad y valor comercial al polen es necesario proceder a su limpieza, una vez seco.

Esta se lleva a cabo por diversos procedimientos, uno de ellos es la utilización de un cedazo con fondo de malla fina que elimina el polvo destinado posteriormente a la alimentación de las abejas y limpieza manual de las materias ajenas al polen.

Otro consiste en emplear un sencillo aparato de fabricaci√≥n casera, dotado de una peque√Īa tolva y un ventilador que despide las impurezas, recogi√©ndose el polen en un recipiente situado en la parte inferior.

DESECACI√ďN ARTIFICIAL

Es la forma más recomendable de desecación.

Se basa en la utilización del aire a la temperatura ambiente y de medios mecánicos para hacerlo circular a través del producto, o de aire caliente, impulsado o no, para que pase entre los gránulos.

En ambos casos existen modelos seg√ļn el espesor de la capa de polen, empleando diferentes vol√ļmenes de aire y temperaturas.

Cuando el producto se coloca en capas gruesas -no más de 1 metro- el secado es lento -siete a ocho días con aire sin calentar-, e irregular, no deshidratándose la masa uniformemente.

Se realiza en depósitos cilíndricos o rectangulares, dotados de canalizaciones, a través de las cuales se distribuye el aire.

En los sectores de capa delgada, el polen se sit√ļa en bandejas similares a las utilizadas en la desecaci√≥n natural.

La corriente de aire es producida por un ventilador y el producto puede o no estar en movimiento, seg√ļn pase o no de la bandeja a un lecho vibratorio.

Los sistemas más utilizados son los de aire caliente en capas delgadas y, dentro de éstos, los que emplean grandes masas de aire a una temperatura que está pocos grados por encima de la normal.

Cuando la desecación artificial se hace a elevada temperatura, se produce una pérdida del valor nutritivo, por disminución del contenido en vitaminas y desnaturalización de otros componentes.

Con el fin de no destruir los elementos nobles del polen, el tiempo m√°ximo de calentamiento del aire a diferentes temperaturas debe limitarse de acuerdo con el contenido de humedad del producto.

En la desecación de capas de poco espesor el control de la temperatura máxima es de fundamental importancia.

SECADORES DE CAPA DELGADA

Entre los numerosos secadores de capa delgada los m√°s utilizados son los siguientes.

Para peque√Īas cantidades de polen se emplea un recipiente cil√≠ndrico de lat√≥n o aluminio provisto de cubos superpuestos, con fondo de malla fina, a trav√©s de los que pasa el aire que es calentado por una resistencia el√©ctrica e impulsado por un¬†ventilador.

Otro sistema, de mayor capacidad de secado, consiste en la utilización de una habitación -de cierre hermético y si es posible de doble pared- con estanterias a ambos lados, donde se colocan las bateas con el polen, en capas no superiores a 1 cm., por las que se hace circular el aire caliente, producido como en el caso anterior.

Algunos apicultores utilizan generadores de aire caliente graduable, similares a los que se emplean en las explotaciones ganaderas, que funcionan con gas-oil. Se instalan en locales cerrados y precisan un ventilador¬† para extracci√≥n de aire h√ļmedo.

Por diversas causas que principalmente son lentitud y carestía de secado, excesiva manipulación, malos olores, etc., los sistemas descritos no satisfacen plenamente las exigencias de un secado rápido, eficaz y económico.

Contribuyen a ello, las dificultades que entra√Īa el secado del polen, debido a sus peculiares caracter√≠sticas y la escasez de equipos especialmente estudiados para este fin.

Por su inter√©s describimos el equipo de secado y enfriamiento que, tras m√ļltiples gestiones y ensayos, han adquirido los apicultores de And√ļjar (Ja√©n) en r√©gimen comunitario y que despu√©s de una prueba de dos meses ha demostrado poseer las cualidades deseadas.

CONSERVACI√ďN

La temperatura es un factor decisivo para el desarrollo de hongos, bacterias e insectos, y su efecto est√° relacionado con la humedad ambiental.

El producto almacenado cuando conserva todavía una cierta cantidad de calor y lo retiene durante el período de almacenamiento plantea dificultades, porque la humedad se traslada de un lugar a otro por efecto de las diferencias de temperatura, produciéndose condensación sobre la superficie del polen.

Es de suma importancia, pues, comprobar que el polen tenga temperatura igual o menor a la del ambiente antes de su almacenamiento.

Con ello se consigue disminuir la actividad de los insectos y los desplazamientos de la humedad.

El mayor enemigo del polen almacenado es la polilla. Las larvas de esta mariposa producen graves destrozos en  el producto, con pérdidas de peso y valor comercial.

Adem√°s del polen que consumen, las orugas forman unos bolsones con los hilos de seda que segregan, englobando excrementos y polen, ocasionando deterioros y depreciaciones de gran parte del producto.

Para evitar estos da√Īos y lograr una conservaci√≥n segura es necesario que el secado haya sido eficaz hasta alcanzar una humedad del 8 por 100.

Con ello se consigue desecar los huevos de polilla que el polen puede llevar.

Se debe completar esta acción preventiva con el envasado del producto en bolsas de plástico que, una vez cerradas perfectamente, se introducen en bidones de cartón piedra y revestimiento interno de papel de aluminio, con capacidad, normalmente, de 50 kg.

El polen seco y as√≠ envasado puede ser conservado durante a√Īos en un ambiente lo m√°s seco y fr√≠o posible, entre 2 y 6¬į C.

Para evitar los ataques de polilla no se deben utilizar nunca productos de elevada toxicidad y peligroso manejo, como el sulfuro de carbono y el fosforo de aluminio.

Con este fin se pueden emplear otros productos de probada inocuidad, el ácido acético del 98 por 100, a dosis de 2 cc por cada litro de volumen, y el silicato de aluminio en forma de una capa de 2 cm de espesor colocada encima del polen.

Fuente: ANTONIO COBO OCHOA Veterinario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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