El costo más que del dinero

Don Rach es un apicultor mayor de 80 años de edad y con más de 50 años en la actividad. Todos los días se levanta muy temprano, a veces desde las 4 y media de la mañana para estar listo para su día de trabajo en el apiario.

Los últimos años han sido muy duros, la edad, enfermedades y la situación económica del país han generado presiones en su trabajo como apicultor. Tantos inconvenientes que existen como pueden ser el control de los trabajadores.

Él es una person muy confiada y le daba el camión de 3 toneladas al jefe de trabajadores pero no faltaba el fin de semana que le fuera a avisar que chocó por estar borracho o que lo metieron a la cárcel por lo mismo y tenía que ayudarlo pagando y sacar a su trabajador del problema.

Luego, que si los trabajadores que iban un día, al otro no y que de repente desaparece la miel de las colmenas, o el material de trabajo, herramientas por lo que luego todo el trabajo de una temporada se veía amenazado por la falta de integridad de las personas que solo pensaban en ellos sin razonar a quien afectan, muchas veces parecía fuego “amigo” o como se dice en méxico – das la mano y te jalan el pie – es decir abuso de confianza.

Más costos

Además de ello se suma que Don Rach paga diario a los trabajadores, más la gasolina de la camioneta (tomando en cuenta que el trabajador la usa de forma indiscriminada como si fuese suya y eso se lo carga al patrón). Le sumamos el costo de los implementos para el día, en caso de alimentación es la azúcar, o llevar agua al apiario (porque estamos en zonas donde no hay arroyos ni ríos) es el peso que se agrega a la camioneta y gasta más gasolina, o si además tienes que curar colmenas por varroa el apibar (las tiras), y súmele el almuerzo de los trabajadores que todos los días su esposa prepara para ellos sin costo y en ocasiones se atreven a decir que no les gusta, créanme cuando les digo que la señora cocina delicioso y sano con los mejores ingredientes. (es decir, una comida cara).

Y eso que no he incluido el costo de la azúcar, que aunque a veces existen apoyos siempre hay que pagar algo.

Solo con lo anterior te puedes dar cuenta que los costos diarios son considerables, ahora vamos a tomar en cuenta los costos de la bodega, desde electricidad, agua, el equipo de extractar, las cajas de abejas, los cuadros, la cera que aunque reutilice la que crean las abejas hay que trabajarla para hacerla láminas que sirvan. Faltan los tambos para la miel, y luego en la temporada de cosecha llevarlos a los centros de acopio para que te digan que el precio esta bajo y que te los compro pero te pago en dos semanas.

El porqué

Entonces, ¿Porqué continua Don Rach en esa actividad? porque ama a las abejas, disfruta verlas construir sus “casas”, sabe que el impacto de las abejas en el ecosistema tiene un alto valor para la zona. Una persona que ama lo que hace lo hará a pesar de muchas cosas.

Ahora bien, ¿Es redituable?, sí, alguna vez lo fue, pero tal vez ahora no, estamos en un período muy complicado, muchas manos en el negocio y la ganancia se diluye, pero también sin esas manos no hay negocio así que una por otra.

Hace uno días conversé brevemente con otro apicultor, y por respeto a su privacidad les dejo una imagen con su nombre difuminado:

No se tiene que decir mucho, lo evidente es que el que el producto se encuentre estancado, es decir, que se tenga y no se les compre o que se les compre a un precio muy bajo nos deja saber que debemos de luchar por mejorar los proceso de comercialización.

Por lo general lo apicultores pretenden vender a mayoreo, tambos de 300 kilos de producto, si se los compran en $22 pesos equivale a $6000 pero si llegara a costar $44 serían $13,200, es una gran diferencia ¿no?

Si solo tengo una producción de dos tambores a un precio máximo de $44 mi entrada total sería de $26,400, ahora cuánto dinero se necesitó para producir esa cantidad de miel y cuánto es lo que queda de ganancia…

Desde hace muchos años Don Rach lleva un diario de sus actividades, será un tesoro para quien lo pueda leer algún día, en sus cuadernos anota cómo encontró sus colmenas, que les dió de comer o para curarlas, si están enfermas y de qué, si encontró xulá (hormiga) o cualquier otro detalle. Solo el conocimiento tiene un valor de más de 10 millones de pesos porque si eso alguien lo lee podrá aprender la verdadera actividad de un apicultor.

Conclusión

Cada uno de ustedes amigos apicultores tienen una conciencia muy clara que de la importancia de su actividad, el impacto que tiene en la naturaleza y también las posibilidades de ser redituable, sin embargo poco se ha hecho, al menos en méxico, para incentivar el consumo de miel per cápita, lo que ocasiona que la mayor parte de la miel se tenga que exportar, pocos son los que se atreven a crear productos de consumo de alto valor para vender a mejores precios ya que esto implica estudiar y trabajar más fuerte para manejar una empresa, hoy más que nunca debemos de hacer los cambios para poder evolucionar porque la otra opción es morir.

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