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¿CÓMO REALIZAR LA APICULTURA COMO NEGOCIO?

Se puede “hacer apicultura de dos maneras muy diferentes, pero aunque parezca raro, hay mucha gente que las confunde, causando una desorientación que perjudica a todos. Vamos a poner esto bien en claro:

Una manera de hacer apicultura es para vivir de ella, apicultura “en serio”; puede ser profesional, es decir una ocupación exclusiva, o semi profesional, como una actividad complementaria de otras, para aumentar los ingresos.

La otra manera es la apicultura de simple aficionado, de quien la hace por gusto, sin importarle mayormente su aspecto comercial.

Tenemos que observar aquí que el ser un simple aficionado no significa tener pocas colmenas; pueden ser muchas, pero lo que lo distingue es el modo de encarar su trabajo, como lo que es para él: “un mero hobby y no un negocio en serio”.

Por esto, se reprocha falta de practicidad cuando se aconsejan operaciones que hacen perder un tiempo precioso en cosas quizás entretenidas, incluso “bonitas”, pero de poca utilidad práctica (cuando no inútiles del todo), y es porque nosotros, los apicultores profesionales, tenemos que sacar provecho de cada minuto, porque esto es nuestro negocio, nuestro medio de vida.

Por eso en este curso se enseñarán los métodos más breves, más simples, más fáciles de aprender y de realizar y también quizá los más seguros, porque siempre lo sencillo es lo más seguro.

Y para que todo esto quede definitivamente claro y firme, vamos incluso a cambiar la definición misma de la apicultura que se da comúnmente.

Ustedes la verán: “La apicultura es el arte de criar abejas”.

He aquí una clara definición de la apicultura de aficionado. Para nosotros, los apicultores profesionales, esto no es cierto; la apicultura es -si se la quiere llamar así- un “arte” (y quizás lo sea, en efecto) pero nosotros diremos mejor que ella es La habilidad de ganar dinero con las abejas. 

Queda establecido así, además de la profunda diferencia de criterios, lo que nosotros entendemos por apicultura y que no debemos perder de vista en ningún momento: debemos ser PRACTICOS y actuar como tales. 

LA APICULTURA ES UN BUEN NEGOCIO

Veamos; la apicultura es una actividad de relativamente poco capital, que no necesita para instalarse sino un pequeño pedacito de campo, y solamente requiere unos cinco meses de trabajo efectivo por año y más aún este tiempo es necesario que sea completamente continuo; es mejor, claro poder dedicárselo al colmenar sobre todo si se trabaja en cierta escala, pero si no se puede el trabajo apícola – salvo contadas operaciones que pueden ser más exigentes- es de tal manera flexible que si se emplea un sistema moderno, práctico y bien pensado, permite muchas combinaciones que lo acomoden a las distintas situaciones particulares que puedan presentarse en la práctica.

Se puede citar aquí a bastantes apicultores dueños, por supuesto de colmenares no muy grandes, que solo les dedican los fines de semana y algún feriado, y aprovechan sus vacaciones para realizar la cosecha.

Por otra parte – y esto es importante- a las abejas no hay que darles de comer; por malo que sea el año ellas siempre juntarán bastante miel como para sus propias necesidades, y por lo general en estos casos dan – aunque sea poco- algo de miel para el apicultor.

Ustedes oirán contar sin duda y más de una vez casos en que hubo que dar miel a las colmenas para que no murieran de hambre en invierno.

Y nosotros les aseguramos que si lo averiguan mejor, verán que casi siempre la culpa de esto la tenía el mismo apicultor que saqueó sus colmenas sacándoles mucho más de lo debido.

Por lo demás las abejas son unos bichitos muy sanos, y rústicos que raras veces tienen problemas de salud, y cuando los tienen, esto está vinculado a esta mala intervención del apicultor que recién mencionáramos y que las deja en situación de estrés por falta de alimentos.

La apicultura es, pues, un buen negocio: requiere relativamente poco capital, poco lugar, poco tiempo, y sus riesgos si se hacen las cosas de manera debida que puede decirse en líneas generales que trabajando como es debido, EN APICULTURA SE GANA; mucho o no según el año, pero se gana; y en el peor de los casos – lo que es muy raro- si no se gana, tampoco se pierde. Y al final, los años buenos siempre compensan con largueza a los malos. Y EL BALANCE FINAL ES SIEMPRE BIEN FAVORABLE: SE GANA BIEN.

 

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